Después de un año en la banda, todo se ve desde una perspectiva diferente. El tiempo te enseña que cada momento vivido es una experiencia única y sin retorno, te enseña a vivir el momento al máximo y dar lo mejor de ti sin límite ni temor. La música te conduce por senderos que no imaginabas, en ambientes muy variados, llenos de color y sentimiento. Cuando dejas volar tu imaginación con el viento que roza por tu piel, te conduce muy alto y puedes ver las nubes y caminar en ellas, pero ese momento no es eterno, es tan solo un instante. Cada instante vivido al lado de tus amigos, con los cuales compartes ideales y sentimientos, sueños que juntos se llevan a cabo a base de esfuerzo y dedicación. Es agradable también darse cuenta que hay muchas personas caminando a tu lado y que están dispuestos a apoyarte en el momento que lo necesites, quienes aprecian lo que haces y a quienes quizá sirvas de cómo un ejemplo de entrega a tus ideales y de luchar contra corriente.
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