Un Joven y la aventura de su Vida (obra)
Un joven, cansado de su vida actual, decide
embarcarse en un viaje en la inmensidad del mar para encontrar nuevas
experiencias, inspiración y descubrir el sentido de la vida.
Se deshace de todas
las pertenencias que con mucho esfuerzo ha ido adquiriendo desde su infancia. Y
así logra comprar un pequeño bote de regular tamaño, consigue lo que considera
más indispensable para el viaje, alimentos, agua, vino, una espada que compra
en una venta de antigüedades, un encendedor, combustible, papel y lapicero para
documentar cada una de sus experiencias, un larga vistas, una harmónica que su
abuelo le había obsequiado, un viejo libro sobre como guiarse el mar por medio
de las constelaciones, una brújula, un anzuelo y un viejo loro parlante que
tenía en su casa.
Decide partir así un día sábado por la madrugada, luego
de haberse despedido de sus familiares y amigos sin mencionar a donde se
dirigía. Solo su madre que sentía un profundo sentimiento de que quizá nunca le
volvería a ver, al conocer su vida desde que estaba en el vientre y saber que
su hijo siempre se había fascinado con las historias de fantasía, en especial
las de descubrimientos, barcos y piratas, sentía grandes deseos de retenerlo,
pero también conocía sus grandes sentimientos de rebeldía. Fue asi que no
pudieron hacer mas que despedirse de el con mucha nostalgia e intriga, mientras
que el zarpaba al mar decidido y con la mirada fija.
(Bitácora)
El primer día
transcurría de lo más tranquilo posible, mientras en sus venas circulaba un gran derroche de emoción
que nunca antes había tenido, era tanto que ni siquiera sintió la nostalgia de
abandonar su tierra y su familia. En su mente únicamente existían las ilusiones
de su futuro y las experiencias que pudiera encontrar. Al cabo de un tiempo se
desvaneció de su vista el puerto y las personas que de él se despidieron
deseándole suerte en su viaje. En esos momentos el sol calentaba fuertemente,
estando justamente en línea con su
cabeza, era ya el medio día y su estómago comenzó a exigir alimentos, mientras
su viejo loro empezó a repetir en tono
escandaloso… ¡Tengo hambre, tengo hambre!, dejo entonces de fantasear y
empezó a preparar el almuerzo. Resulto ser una gran labor con tanto movimiento
por el oleaje y su desconocimiento de cocina, pero como la necesidad obliga a
experimentar y aprender cosas que de
otra forma ni siquiera intentaríamos, se guio por su intuición o mejor
dicho por su hambre, para así preparar
algo que ni el mismo supo que nombre dar, solo lo devoro con gran apetito .
Luego de saciar su hambre, una sensación de sueño y
cansancio se apodero de su cuerpo, por lo que improviso una hamaca con un lazo
y una chamarra, se recostó y en poco tiempo estaba dormido. En su profundo
sueño empezó a ser atacado por una pesadilla, en la cual se veía arrastrado por
un profundo remolino y que lo iba
absorbiendo cada vez más, desesperado veía como estaba al borde de un profundo
agujero al cual no veía fin, al darse cuenta que si no escapaba seria su fin,
se vio obligado a tirar todo lo tenía en el bote, así alivianar el peso, y
acelerar fuerte para poder salvar su vida. Todo su esfuerzo era en vano, estaba
apunto de ser devorado por el gigantesco remolino cuando de pronto… ¡Despierta,
despierta!, no era otro mas que su loro parlante, que se encontraba asombrado
al ver como unos animales extraños, al menos para el saltaban fuera del agua alrededor del bote,
al observar se dio cuenta que eran unos delfines de un azul brillante, que saltaban alegremente
salpicándoles agua, parecía una especie de ritual que lo dejo encantado por un
largo momento, fue maravilloso presenciar tan majestuosa escena, que sucedió al
atardecer justo cuando el cielo y el mar se tornaban anaranjados en un matiz
finamente combinado, era tanta su emoción que se lanzó al mar con todo y ropa a
nadar con ellos, el tiempo paso rápidamente y oscureció, junto con la luz del
sol, así como llegaron también desaparecieron los misteriosos mamíferos
marinos.
Encendió una fogata
y junto a ella su ropa puso a secar, mientras tanto tocaba una tranquila
melodía, mientras observaba un perfecto cielo estrellado, con la brillante luna
como centro de atención, luciendo deslumbrante. El sonido de su harmónica
encajaba sutilmente con el canto de unas gaviotas que se preparaban para
dormir, de pronto fue interrumpido con su viejo loro que una vez más le dijo…
¡Quiero comida, comida!, fue entonces donde también sintió hambre y saco unas
galletas con chispas de chocolate y puso
a calentar en las brasas una jarilla con café espeso y un aroma muy apetecible.
Compartió la cena con su loro, que estando satisfecho quedó dormido y dando unos ronquidos
fastidiantes, mientras el joven empezó a escribir las experiencias de su primer
día en el mar, en el cual concluía, este día a traído mas emociones que toda mi vida junta y no
quiero ni imaginar lo que me espera.
Su emoción era
tanta, que ni siquiera se preocupó por observar en qué dirección se dirigía,
solo cerro los ojos mientras susurraba unas palabras a lo alto, agradeciendo
por todo lo vivido y durmió profundamente.
Amaneció, la
neblina causaba que la visión fuera limitada, el sol empezaba a elevar la
temperatura del clima mientras la neblina iba desapareciendo lentamente para
dar paso a la claridad del día. El viejo loro fue el primero en despertar y
como de costumbre empezó a repetir fuertemente… ¡Ya amaneció, despierta,
despierta!, abrió los ojos, mientras estiraba los brazos dando un fuerte
respiro y agradecía a su viejo loro por despertarle. Agarro su larga vistas y
empezó a buscar señales de tierra firme, pero solo veía una masa gigante de
agua salada, entonces saco de su bolsa la brújula para intentar ubicarse y así
dirigirse hacia el noroeste, hacia donde
se dirigía la brisa serena del mar.
No acostumbraba desayunar
solo comió unas cuantas frutas y le dio a su viejo loro unas manías, antes que
se las pidiera. Acelero la velocidad de su bote lo más que pudo y se concentró
en conducir el bote, mientras chiflaba algunas canciones y su viejo loro
trataba de imitarlas, pero solo distorsionaba la melodía.
La mañana paso rápidamente y no percibía su
avance, se detuvo un momento para pescar algunos peces y preparar su almuerzo, pero ni uno solo mordía el anzuelo, pero su
paciencia fue premiada cuando un pez empezó a jalar con fuerza, le dejo estar
un momento dándole moderadamente cuerda y cuando creyó conveniente halo el anzuelo con mucha rapidez, pero para
su sorpresa era un pez globo que había alcanzado un gran tamaño cuando al verse
en peligro inflo su cuerpo lleno de púas, desconsolado pero sin perder la
esperanza, lo devolvió al mar, volvió a tirar el anzuelo y para su buena suerte
logro capturar un gran pez espada, el cual devoro con mucha hambre. Al terminar, se extrañó que su viejo loro no le hubiera
pedido de comer, vio a todas direcciones y no se encontraba su inseparable
mascota, desesperado pensó que accidentalmente pudo haber caído al mar y por su
falta de habilidad para nadar, se habría ahogado, o quizá algo peor, que un
tiburón lo hubiese devorado. Se entristeció fuertemente y la desesperación lo
envolvió. Al calmarse se le ocurrió buscar en los cuartos que se encuentran en
la parte baja, y le causó mucha gracia ver a su loro con el estómago mucho mas
grande de lo normal, tendido en el piso de madera y rodeado con pozoles de
tantas galletas que había devorado hasta más no poder. Pensó darle un fuerte
castigo, pero pudo mas el sentimiento de alegría de que no había muerto, mejor
le dejo pasar la travesura y lo dejo dormir tranquilo.
Subió de nuevo,
agarro el timón y empezó a pensar que era ya el segundo día y no encontraba
tierra firme. Empezó a desesperarse y pensar que moriría naufragando, un mal
presentimiento se empezaba a apoderar de él, de pronto apareció su viejo loro y
empezó a saludarlo… ¡Hola, hola! ¿Qué haces?, solo le sonrió, lo puso en su
hombro y al dar un pequeño vistazo a su brújula tomo el timón para seguir
navegando, mientras pensaba, total a
algún llegare tarde o temprano.
Era una situación
difícil para el joven, que a tan solo dos días ya estaba perdiendo las
ilusiones que tenia al inicio. Pero ya estaba muy lejos, no le quedaba otra
opción más que seguir, ya que fue su decisión y capricho emprender este extraño
viaje. Aun así su corazón y sus latidos, le indicaban que debía seguir adelante
y que en este viaje encontraría respuesta a sus grandes intrigas sobre la vida
y su sentido.
A todo esto el sol
señalaba que era más del medio día, pero el joven lo último que pensaba era en
comer, aunque su inseparable mascota era distinta, nada le quitaba su apetito,
y una vez mas dijo ¡Tengo hambre, tengo hambre!, agregando ¡Vamos a comer,
vamos a comer!, el joven se dirigió abajo con su viejo loro y revolvió todo
buscando algo que se le apeteciera, mientras que su acompañante emplumado
empezó a devorar lo primero que encontró y a la velocidad que comió no tardo
demasiado en saciarse, mientras el joven seguía buscando y de pronto encontró la
botella de vino, que ni recordaba de su existencia, eso devolvió el brillo a
sus ojos, sirvió en un vaso una cantidad moderada, lo cual fue suficiente para devolverle
la alegre sonrisa que poseía al principio del viaje, también despertó su
apetito y de inmediato preparo con lo que encontró un delicioso almuerzo, que
le devolvió la vitalidad y las ansias de seguir.
Subió de nuevo y
tomo el mando del barco, ahora veía con asombro como el color azul se combinaba
perfectamente, en este hermoso paisaje que tenía la enorme dicha de contemplar,
empezó a prestar atención a la brisa que acariciaba su rostro, también las gaviotas dejándose caer en pique para atrapar
algún pez. Sintió profundo de su ser, un
sentimiento de libertad y paz, al conectarse con su entorno, desinhibido de
preocupaciones y tensiones. Empezó a chiflar una alegre melodía con algunos movimientos
de baile, que más bien parecían los pasos de una coreografía previamente
elaborada, su viejo loro le miraba con intriga levantando su ceja, al parecerle extraño que hace unos momentos le
había visto completamente distinto, pero no se quebró la cabeza y empezó a
seguirlo en los pasos de baile, esta fue una escena muy simpática que mantuvo
su intensidad toda la tarde.
El sol empezó a
desvanecerse en el horizonte, mientras su reflejo en el mar mostraba un sendero
anaranjado, en cual ellos seguían en su barco como pretendiendo llegar al sol,
pero solo fue un juego muy gracioso, pues la noche llego sin bacilar para
oscurecer su entorno. Una vez más las estrellas decoraron el obscuro cielo, que
esta vez mostraba nuevamente la luna, saco su libro para guiarse en el mar, le pareció
muy interesante y logro ubicar en donde se encontraba, aunque esto no le sirvió
de mucho, se sentía tranquilo y satisfecho de estar levemente consciente de su ubicación.
Una vez más hizo anotaciones en su libro de experiencias y durmió serenamente.
Llego el amanecer,
su viejo loro empezó a picotearle una oreja y a decirle ¡Despierta, despierta
haragán! Abrió los ojos lentamente y se levantó, estirando los brazos y
haciendo unas flexiones de piernas, mientras su viejo loro se despulgaba
tranquilamente y al terminar se dirigieron en busca del desayuno, que esta vez
fue pan y chocolate caliente, al concluir suben a la parte alta para observar
con su larga vistas y no observar si hay señales de tierra firme, al no ver
ninguna señal, envío a su loro para que vuele lo mas alto posible, para que así
con una panorámica mas amplia y con su vista mucho mas aguda divise señales de
tierra, retorna repitiendo ¡ Solo veo agua, solo agua!, para desconsuelo de su
joven amo. Sin desanimarse, toma el timón y acelera la marcha. Y así le paso la
mañana sin disminuir la velocidad y la tarde se hizo presente, no se detuvo
para comer ni presto atención a su loro que repetidas veces le intento
persuadir para que comieran, pero tubo que resignarse a no comer.
Aquí me quede, puliendo…
Jamás había ido tan
deprisa, indudablemente la ansiedad se había apoderado de él joven navegante,
de pronto se vio envuelto en un fuerte oleaje que hacia tambalear fuertemente
el barco, mientras en ocasiones se elevaba sobre el mar cuando afrontaba las
gigantescas olas acompañadas de un viento cada vez mas feroz e inestable, su
viejo loro clavo fuertemente las garras en los hombros de su amo para no
desprenderse de el por ningún motivo. El cielo progresivamente oscurecia a
causa de unas negras y espesas nuves de las cuales se desprendieros dos grandes
tuenos que se dividieron y calleron muy cerca del barco aterrorizando al joven
piloto y su emplumado acompañante. El estruendo fue tan sonoro y deslumbrante
que apago los sentidos del joven que a pesar de eso no despegaba sus
extremidades del timon y mucho menos bajaba la marcha esquivando sagazmente las
turbulentas olas que amenazaban con inundar su barco. La lluvia se hizo
presente, convinada con relámpagos impredecibles, el viendo formando
torbellinos, pero esta vez no fue suficiente su valentia, ni su habilidad
cuando un gigantesca ola callo encima de el, destrozando por completo su barco
y lanzándolo lejos de el, esta vez su viejo loro desaparecio de su vista,
nadaba desesperadamente para tratar de encontrarlo mientras a la vez también
luchaba por salvar su propia vida, pronto se sintio agotado y sin esperanzas de
vida, gritando inútilmente esperando una respuesta de su loro, en ese momento frente
a el paso una tabla que flotaba y como pudo se aferro a ella y con su sinturon
se aseguro a ella mientras agotado y luego de haber tragado mucha agua quedo
inconciente.
Luego de naufragar
toda la noche, las olas lo arrastran a la orilla de una isla en donde
milagrosamente empieza a sacudirse el agua que había tragado. Abre sus ojos
viendo aun borroso, moviendo agitadamente su cabeza hacia los lados tratando de
comprender como llego hasta allí, pero no recuerda nada, se pregunta si esta
vivo y repentinamente una voz le dicta ¡ Tonto, tonto, claro que estas vivo!, ¡
Respiras, respiras, estas vivo!, sonríe a carcajadas y empieza a correr sin
dirección pues luego de tanto navegar queriendo encontrar tierra firme, llego a
ella a causa de una tormenta. (Cuando termine de escribir esta parte daban las
2:26 a.m. 21-8-12 lloviznando, nublado y con fuertes relámpagos)
Tormenta
Cielo se nubla
Su loro muere
Sobrevive flotando en una tabla
El loro sigue hablando en su conciencia
aun con una personalidad mayor
Llega a una isla completamente
desierta
Querete mierta.
La Explora, crea un mapa
Se topa con muchas tentaciones
Crea instrumento musical
Imventa platillos de comida,
experimenta que se puede comer y que no
Encuentra una cueva
Sufre una quebradura
El loro traduce lo que hacen y dicen
los animales, descubre en la simpleza, la naturaleza, la felicidad, la
humildad, la tolerancia, amistad, armonía, fe y esperanza, fortaleza, compasión.
Habra un mono que lo va a fastidiar,
tendrá que ser tolerante
Descubre hierbas que le alteran su
estado
En la peña de un volcán
Con el oleaje llegan las cosas
Al final regresa al mismo punto donde
inicio, solo le queda lo que ha vivido, conocido, realizado.
Construye una casa en la copa de un
árbol, con bambu, bejucos, y el techo con palmeras, hace una escalera con bambu
y lianas.
La primera etapa de la vida, una etapa
de dependencia, sin encontrar su lugar en la vida.
El mar es la turbulencia de su vida,
como la etapa de confucion y de lucha contra corriente.
La selva es su estadio en el cual
asienta cabeza y descubre el sentido de la vida. Tambien saber relacionarse con
el entorno.
El viaje de retorno, la conclusión de
la vida, donde aprendio a valorar todo lo vivido, y trasladar sus conocimientos
a las generaciones.
Animales
Ranas (las uso para envenenar las
lanzas)
Mono
(Fastidiar, le va salvar la vida)
Tortuga ( tendrá 97 años, será sabia y
le dara bueno consejos de vida y sobre la selva)
La serpiente (sus amenazas, su
peligro)
Jabali (son su alimento, el cual
consigue con mucha complicación)
Lobos (otra amenaza, nocturna)
Gallinas silvestres (su alimento)
Manati (creatura muy extraña)
Kiwi (solitario y oportuno, shute)
Iguana (fortaleza)
Aun hecho mierda ay que hacerle el
mayor daño posible al enemigo.
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