sábado, 2 de agosto de 2014

Un Joven y la aventura de su Vida (obra) (en proceso) gary



Un Joven y la aventura de su Vida (obra)

Un joven, cansado de su vida actual, decide embarcarse en un viaje en la inmensidad del mar para encontrar nuevas experiencias, inspiración y descubrir el sentido de la vida.
Se deshace de todas las pertenencias que con mucho esfuerzo ha ido adquiriendo desde su infancia. Y así logra comprar un pequeño bote de regular tamaño, consigue lo que considera más indispensable para el viaje, alimentos, agua, vino, una espada que compra en una venta de antigüedades, un encendedor, combustible, papel y lapicero para documentar cada una de sus experiencias, un larga vistas, una harmónica que su abuelo le había obsequiado, un viejo libro sobre como guiarse el mar por medio de las constelaciones, una brújula, un anzuelo y un viejo loro parlante que tenía en su casa.
Decide partir así un día sábado por la madrugada, luego de haberse despedido de sus familiares y amigos sin mencionar a donde se dirigía. Solo su madre que sentía un profundo sentimiento de que quizá nunca le volvería a ver, al conocer su vida desde que estaba en el vientre y saber que su hijo siempre se había fascinado con las historias de fantasía, en especial las de descubrimientos, barcos y piratas, sentía grandes deseos de retenerlo, pero también conocía sus grandes sentimientos de rebeldía. Fue asi que no pudieron hacer mas que despedirse de el con mucha nostalgia e intriga, mientras que el zarpaba al mar decidido y con la mirada fija.
(Bitácora)                                         
El primer día transcurría de lo más tranquilo posible, mientras en sus  venas circulaba un gran derroche de emoción que nunca antes había tenido, era tanto que ni siquiera sintió la nostalgia de abandonar su tierra y su familia. En su mente únicamente existían las ilusiones de su futuro y las experiencias que pudiera encontrar. Al cabo de un tiempo se desvaneció de su vista el puerto y las personas que de él se despidieron deseándole suerte en su viaje. En esos momentos el sol calentaba fuertemente, estando justamente en  línea con su cabeza, era ya el medio día y su estómago comenzó a exigir alimentos, mientras su viejo loro empezó a repetir en tono  escandaloso… ¡Tengo hambre, tengo hambre!, dejo entonces de fantasear y empezó a preparar el almuerzo. Resulto ser una gran labor con tanto movimiento por el oleaje y su desconocimiento de cocina, pero como la necesidad obliga a experimentar y aprender cosas que de  otra forma ni siquiera intentaríamos, se guio por su intuición o mejor dicho  por su hambre, para así preparar algo que ni el mismo supo que nombre dar, solo lo devoro con gran apetito .
Luego de  saciar su hambre, una sensación de sueño y cansancio se apodero de su cuerpo, por lo que improviso una hamaca con un lazo y una chamarra, se recostó y en poco tiempo estaba dormido. En su profundo sueño empezó a ser atacado por una pesadilla, en la cual se veía arrastrado por un profundo remolino  y que lo iba absorbiendo cada vez más, desesperado veía como estaba al borde de un profundo agujero al cual no veía fin, al darse cuenta que si no escapaba seria su fin, se vio obligado a tirar todo lo tenía en el bote, así alivianar el peso, y acelerar fuerte para poder salvar su vida. Todo su esfuerzo era en vano, estaba apunto de ser devorado por el gigantesco remolino cuando de pronto… ¡Despierta, despierta!, no era otro mas que su loro parlante, que se encontraba asombrado al ver como unos animales extraños, al menos para el  saltaban fuera del agua alrededor del bote, al observar se dio cuenta que eran unos delfines  de un azul brillante, que saltaban alegremente salpicándoles agua, parecía una especie de ritual que lo dejo encantado por un largo momento, fue maravilloso presenciar tan majestuosa escena, que sucedió al atardecer justo cuando el cielo y el mar se tornaban anaranjados en un matiz finamente combinado, era tanta su emoción que se lanzó al mar con todo y ropa a nadar con ellos, el tiempo paso rápidamente y oscureció, junto con la luz del sol, así como llegaron también desaparecieron los misteriosos mamíferos marinos.
Encendió una fogata y junto a ella su ropa puso a secar, mientras tanto tocaba una tranquila melodía, mientras observaba un perfecto cielo estrellado, con la brillante luna como centro de atención, luciendo deslumbrante. El sonido de su harmónica encajaba sutilmente con el canto de unas gaviotas que se preparaban para dormir, de pronto fue interrumpido con su viejo loro que una vez más le dijo… ¡Quiero comida, comida!, fue entonces donde también sintió hambre y saco unas galletas  con chispas de chocolate y puso a calentar en las brasas una jarilla con café espeso y un aroma muy apetecible. Compartió la cena con su loro, que estando satisfecho  quedó dormido y dando unos ronquidos fastidiantes, mientras el joven empezó a escribir las experiencias de su primer día en el mar, en el cual concluía, este día a traído  mas emociones que toda mi vida junta y no quiero ni imaginar lo que me espera.
Su emoción era tanta, que ni siquiera se preocupó por observar en qué dirección se dirigía, solo cerro los ojos mientras susurraba unas palabras a lo alto, agradeciendo por todo lo vivido y durmió profundamente.
Amaneció, la neblina causaba que la visión fuera limitada, el sol empezaba a elevar la temperatura del clima mientras la neblina iba desapareciendo lentamente para dar paso a la claridad del día. El viejo loro fue el primero en despertar y como de costumbre empezó a repetir fuertemente… ¡Ya amaneció, despierta, despierta!, abrió los ojos, mientras estiraba los brazos dando un fuerte respiro y agradecía a su viejo loro por despertarle. Agarro su larga vistas y empezó a buscar señales de tierra firme, pero solo veía una masa gigante de agua salada, entonces saco de su bolsa la brújula para intentar ubicarse y así dirigirse hacia el noroeste,  hacia donde se dirigía la brisa serena del mar.
No acostumbraba desayunar solo comió unas cuantas frutas y le dio a su viejo loro unas manías, antes que se las pidiera. Acelero la velocidad de su bote lo más que pudo y se concentró en conducir el bote, mientras chiflaba algunas canciones y su viejo loro trataba de imitarlas, pero solo distorsionaba la melodía.
 La mañana paso rápidamente y no percibía su avance, se detuvo un momento para pescar algunos peces y preparar su almuerzo,  pero ni uno solo mordía el anzuelo, pero su paciencia fue premiada cuando un pez empezó a jalar con fuerza, le dejo estar un momento dándole moderadamente cuerda y cuando creyó conveniente  halo el anzuelo con mucha rapidez, pero para su sorpresa era un pez globo que había alcanzado un gran tamaño cuando al verse en peligro inflo su cuerpo lleno de púas, desconsolado pero sin perder la esperanza, lo devolvió al mar, volvió a tirar el anzuelo y para su buena suerte logro capturar un gran pez espada, el cual devoro con mucha hambre. Al terminar,  se extrañó que su viejo loro no le hubiera pedido de comer, vio a todas direcciones y no se encontraba su inseparable mascota, desesperado pensó que accidentalmente pudo haber caído al mar y por su falta de habilidad para nadar, se habría ahogado, o quizá algo peor, que un tiburón lo hubiese devorado. Se entristeció fuertemente y la desesperación lo envolvió. Al calmarse se le ocurrió buscar en los cuartos que se encuentran en la parte baja, y le causó mucha gracia ver a su loro con el estómago mucho mas grande de lo normal, tendido en el piso de madera y rodeado con pozoles de tantas galletas que había devorado hasta más no poder. Pensó darle un fuerte castigo, pero pudo mas el sentimiento de alegría de que no había muerto, mejor le dejo pasar la travesura y lo dejo dormir tranquilo.
Subió de nuevo, agarro el timón y empezó a pensar que era ya el segundo día y no encontraba tierra firme. Empezó a desesperarse y pensar que moriría naufragando, un mal presentimiento se empezaba a apoderar de él, de pronto apareció su viejo loro y empezó a saludarlo… ¡Hola, hola! ¿Qué haces?, solo le sonrió, lo puso en su hombro y al dar un pequeño vistazo a su brújula tomo el timón para seguir navegando, mientras pensaba, total  a algún llegare tarde o temprano.
Era una situación difícil para el joven, que a tan solo dos días ya estaba perdiendo las ilusiones que tenia al inicio. Pero ya estaba muy lejos, no le quedaba otra opción más que seguir, ya que fue su decisión y capricho emprender este extraño viaje. Aun así su corazón y sus latidos, le indicaban que debía seguir adelante y que en este viaje encontraría respuesta a sus grandes intrigas sobre la vida y su sentido.
A todo esto el sol señalaba que era más del medio día, pero el joven lo último que pensaba era en comer, aunque su inseparable mascota era distinta, nada le quitaba su apetito, y una vez mas dijo ¡Tengo hambre, tengo hambre!, agregando ¡Vamos a comer, vamos a comer!, el joven se dirigió abajo con su viejo loro y revolvió todo buscando algo que se le apeteciera, mientras que su acompañante emplumado empezó a devorar lo primero que encontró y a la velocidad que comió no tardo demasiado en saciarse, mientras el joven seguía buscando y de pronto encontró la botella de vino, que ni recordaba de su existencia, eso devolvió el brillo a sus ojos, sirvió en un vaso una cantidad moderada, lo cual fue suficiente para devolverle la alegre sonrisa que poseía al principio del viaje, también despertó su apetito y de inmediato preparo con lo que encontró un delicioso almuerzo, que le devolvió la vitalidad y las ansias de seguir.
Subió de nuevo y tomo el mando del barco, ahora veía con asombro como el color azul se combinaba perfectamente, en este hermoso paisaje que tenía la enorme dicha de contemplar, empezó a prestar atención a la brisa que acariciaba su rostro, también las  gaviotas dejándose caer en pique para atrapar algún pez. Sintió profundo de su ser,  un sentimiento de libertad y paz, al conectarse con su entorno, desinhibido de preocupaciones y tensiones. Empezó a chiflar una alegre melodía con algunos movimientos de baile, que más bien parecían los pasos de una coreografía previamente elaborada, su viejo loro le miraba con intriga levantando su ceja,  al parecerle extraño que hace unos momentos le había visto completamente distinto, pero no se quebró la cabeza y empezó a seguirlo en los pasos de baile, esta fue una escena muy simpática que mantuvo su intensidad toda la tarde.
El sol empezó a desvanecerse en el horizonte, mientras su reflejo en el mar mostraba un sendero anaranjado, en cual ellos seguían en su barco como pretendiendo llegar al sol, pero solo fue un juego muy gracioso, pues la noche llego sin bacilar para oscurecer su entorno. Una vez más las estrellas decoraron el obscuro cielo, que esta vez mostraba nuevamente la luna, saco su libro para guiarse en el mar, le pareció muy interesante y logro ubicar en donde se encontraba, aunque esto no le sirvió de mucho, se sentía tranquilo y satisfecho de estar levemente consciente de su ubicación. Una vez más hizo anotaciones en su libro de experiencias y durmió serenamente.
Llego el amanecer, su viejo loro empezó a picotearle una oreja y a decirle ¡Despierta, despierta haragán! Abrió los ojos lentamente y se levantó, estirando los brazos y haciendo unas flexiones de piernas, mientras su viejo loro se despulgaba tranquilamente y al terminar se dirigieron en busca del desayuno, que esta vez fue pan y chocolate caliente, al concluir suben a la parte alta para observar con su larga vistas y no observar si hay señales de tierra firme, al no ver ninguna señal, envío a su loro para que vuele lo mas alto posible, para que así con una panorámica mas amplia y con su vista mucho mas aguda divise señales de tierra, retorna repitiendo ¡ Solo veo agua, solo agua!, para desconsuelo de su joven amo. Sin desanimarse, toma el timón y acelera la marcha. Y así le paso la mañana sin disminuir la velocidad y la tarde se hizo presente, no se detuvo para comer ni presto atención a su loro que repetidas veces le intento persuadir para que comieran, pero tubo que resignarse a no comer.
Aquí me quede, puliendo…
Jamás había ido tan deprisa, indudablemente la ansiedad se había apoderado de él joven navegante, de pronto se vio envuelto en un fuerte oleaje que hacia tambalear fuertemente el barco, mientras en ocasiones se elevaba sobre el mar cuando afrontaba las gigantescas olas acompañadas de un viento cada vez mas feroz e inestable, su viejo loro clavo fuertemente las garras en los hombros de su amo para no desprenderse de el por ningún motivo. El cielo progresivamente oscurecia a causa de unas negras y espesas nuves de las cuales se desprendieros dos grandes tuenos que se dividieron y calleron muy cerca del barco aterrorizando al joven piloto y su emplumado acompañante. El estruendo fue tan sonoro y deslumbrante que apago los sentidos del joven que a pesar de eso no despegaba sus extremidades del timon y mucho menos bajaba la marcha esquivando sagazmente las turbulentas olas que amenazaban con inundar su barco. La lluvia se hizo presente, convinada con relámpagos impredecibles, el viendo formando torbellinos, pero esta vez no fue suficiente su valentia, ni su habilidad cuando un gigantesca ola callo encima de el, destrozando por completo su barco y lanzándolo lejos de el, esta vez su viejo loro desaparecio de su vista, nadaba desesperadamente para tratar de encontrarlo mientras a la vez también luchaba por salvar su propia vida, pronto se sintio agotado y sin esperanzas de vida, gritando inútilmente esperando una respuesta de su loro, en ese momento frente a el paso una tabla que flotaba y como pudo se aferro a ella y con su sinturon se aseguro a ella mientras agotado y luego de haber tragado mucha agua quedo inconciente.
Luego de naufragar toda la noche, las olas lo arrastran a la orilla de una isla en donde milagrosamente empieza a sacudirse el agua que había tragado. Abre sus ojos viendo aun borroso, moviendo agitadamente su cabeza hacia los lados tratando de comprender como llego hasta allí, pero no recuerda nada, se pregunta si esta vivo y repentinamente una voz le dicta ¡ Tonto, tonto, claro que estas vivo!, ¡ Respiras, respiras, estas vivo!, sonríe a carcajadas y empieza a correr sin dirección pues luego de tanto navegar queriendo encontrar tierra firme, llego a ella a causa de una tormenta. (Cuando termine de escribir esta parte daban las 2:26 a.m. 21-8-12 lloviznando, nublado y con fuertes relámpagos)

autor: Edgar Emmanuel Solares Solares


Tormenta
Cielo se nubla
Su loro muere
Sobrevive flotando en una tabla
El loro sigue hablando en su conciencia aun con una personalidad mayor
Llega a una isla completamente desierta
Querete mierta.
La Explora, crea un mapa
Se topa con muchas tentaciones
Crea instrumento musical
Imventa platillos de comida, experimenta que se puede comer y que no
Encuentra una cueva
Sufre una quebradura
El loro traduce lo que hacen y dicen los animales, descubre en la simpleza, la naturaleza, la felicidad, la humildad, la tolerancia, amistad, armonía, fe y esperanza, fortaleza, compasión.
Habra un mono que lo va a fastidiar, tendrá que ser tolerante
Descubre hierbas que le alteran su estado
En la peña de un volcán
Con el oleaje llegan las cosas
Al final regresa al mismo punto donde inicio, solo le queda lo que ha vivido, conocido, realizado.
Construye una casa en la copa de un árbol, con bambu, bejucos, y el techo con palmeras, hace una escalera con bambu y lianas.
La primera etapa de la vida, una etapa de dependencia, sin encontrar su lugar en la vida.
El mar es la turbulencia de su vida, como la etapa de confucion y de lucha contra corriente.
La selva es su estadio en el cual asienta cabeza y descubre el sentido de la vida. Tambien saber relacionarse con el entorno.
El viaje de retorno, la conclusión de la vida, donde aprendio a valorar todo lo vivido, y trasladar sus conocimientos a las generaciones.
Animales
Ranas (las uso para envenenar las lanzas)
Mono  (Fastidiar, le va salvar la vida)
Tortuga ( tendrá 97 años, será sabia y le dara bueno consejos de vida y sobre la selva)
La serpiente (sus amenazas, su peligro)
Jabali (son su alimento, el cual consigue con mucha complicación)
Lobos (otra amenaza, nocturna)
Gallinas silvestres (su alimento)
Manati (creatura muy extraña)
Kiwi (solitario y oportuno, shute)
Iguana (fortaleza)

Aun hecho mierda ay que hacerle el mayor daño posible al enemigo.


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