TESTIMONIO
Soy el primero de 3 hijos que
tuvieron mis padres, a quienes hoy en día hago todo lo posible por honrar.
Cuando llegue a FIHNEC, yo creía que
no tenía necesidad de ingresar allí, pensaba que estaba bien por no tener
vicios, pero pronto me di cuenta que estaba enfrascado en mi habitación gran
parte del tiempo, con una existencia vacía.
Para aclarar que me llevo a ese
estado retratare parte de mi historia.
Tuve una infancia agradable, en la
cual la atención de mis padres giro en torno a mi hasta mis cinco años de edad
que fue cuando nació mi primer hermano, en ese entonces acabábamos de irnos a
vivir a la capital, mi papa trabajaba de colocar techos con una grúa y mi mama
en una panadería, pero por el hecho que la familia iba a crecer y la habitación
era muy reducida, además de que me empecé a enfermar y el doctor dijo que era
el ambiente de la capital que me afectaba, regresamos a Nueva Santa Rosa.
Estas situaciones de vivir haya
hicieron que yo cuando entre a la escuela era tímido, poco sociable, no me
gustaba estudiar y mi mama me mandaba a como diera lugar, recuerdo que solo me
gustaba ver televisión y a eso si madrugaba.
Empecé a sufrir de anemia y en tercero
primaria cuando tenía nueve años mis padres se preocuparon porque ya me había
puesto demasiado pálido del rostro, delgado y de ánimo desganado, me llevaron a
realizar un examen de sangre y los resultados dieron punto de Leucemia (cáncer
en la sangre) enfermedad difícil de curar con tratamientos muy difíciles y
caros (quimioterapias) y que a veces el paciente no soporta. Yo no entendía muy
bien lo que sucedía, pero si percibía la tristeza y preocupación de mis padres
que no encontraban esperanzas, pero justamente vino un tío de la capital que pertenecía
a un ministerio de oración e intercesión, llego a la casa, entro en una
habitación con migo, me pidió cerrara mis ojos, puso su mano sobre mi cabeza y
empezó a orar con fe, sentí de pronto que el tiempo se detuvo y empecé a sentir algo agradable, que recorría mi
interior y empecé a llorar, pero eran lágrimas de paz y consolación. Al
terminar la oración me sentía distinta, una sensación de libertad y paz
profunda, al salir mis papas afueran orando, con lágrimas en los ojos y nos
abrazamos fuertemente. Al día siguiente fuimos donde a un hospital, para
hacerme otra prueba de sangre (esta seria ya la cuarta prueba de sangre con
distinto medico) y milagrosamente me había sanado.
Desde entonces se por fe, que cuando
alguien impone manos en el nombre de Jesucristo pueden suceder milagros.
Luego de eso mi vida siguió normal,
o quizá mejor pues la valore más.
Fue hasta en segundo básico a mis
catorce años, cuando con un tío empecé a salir a otros lugares, a ver que caía
decíamos, íbamos principalmente al Rodeo, que porque allí habían mujeres
bonitas y era fácil conseguir novia. En ese entonces empecé a consumir bebidas alcohólicas,
y también nos andábamos con otros jóvenes que después me entere que eran una
pandilla que le llamaban los escorpiones (algunos de ellos hace poco fueron
asesinados y ruego a Dios por sus almas). Empecé a causar desvelo a mis papas
llegando horas de la mañana a mi casa, allí empecé a conocer otra cara de la vida,
y mi rendimiento estudiantil bajo considerablemente, también se hiso distante
la relación con mis padres. Tuve amores de un rato y perdí la timidez que me
caracterizaba, lo único era que necesitaba tabaco y alcohol para sentirme
valiente. Luego me engace de una muchacha con la que tuve un noviazgo de cuatro
meses, pero por andar en parrandas y alcohol la perdí.
A raíz de eso empecé a consumir
alrededor de una cajetilla de cigarros diaria y a beber aún más, se me hacía más
fácil salir a cualquier parte de callejero porque utilizada una motocicleta
Suzuki.
En ese entonces también entre a
estudiar Bachillerato en Computación en un colegio Católico, pero nada me
importaba ya, llegaba tarde, a veces me escapaba, no entregaba tareas y poco a
poco empecé a envolverme en la música rock, cada vez más pesado.
El rock se volvió mi identidad,
copiando de allí el estilo de vida y apariencia, caí en una dependencia de la
música metal, cuando podía a todo volumen robando la paz en mi casa.
Cada vez le abría mas las puertas al
mal en mi vida, pues un día mientras nos embriagábamos con los compañeros,
llego alguien y saco marihuana. Yo andando bajo la debilidad de voluntad que
causa el alcohol, no dude en consumirla. Y eso que era de los que antes decían
que jamás iban a probar esas drogas.
Luego de eso el engaño que me hizo
el enemigo fue creer dentro de mí que no me había causado ningún efecto, eso
provoco que cada vez la consumiera en mayor cantidad. Según yo había encontrado
algo maravilloso, que me hacía formar un mundo de fantasías según mi antojo y
alejado cada vez más de la realidad, sin conciencia del daño que le estaba
haciendo a mi vida y a mi familia. Fue sorprendente para mí darme cuenta de
tantos jóvenes que la consumían desde hace ya tanto tiempo.
Al pasar poco más de un año de
consumir tanto esa droga como el tabaco y el alcohol, llego un día en que
exagere mi ingesta de todas estas drogas en una noche del mes de septiembre,
ahora que entiendo que dentro de mi yo pedía morir, y fue así como tuve una
experiencia infernal a causa de una intoxicación, esa noche tuve la experiencia
más desagradable y dolorosa que he tenido y que no se la deseo a nadie. Luego
de haber consumido hasta saciarme, me aleje del grupo y empecé a escuchar
música heavy metal, en poco tiempo me transporte a otra dimensión a causa de
mis alucinaciones, en las que me empecé a sentir liviano, dodo dentro de la
casa en que nos encontraban dejo de ser estático, perdí el control de mis
pensamientos y desapareció mi memoria, no recordaba quien era yo ni reconocía a
los demás, yo les pedía que me dijesen quien era yo, ellos pensando que solo
estaba bromeando se inventaban nombres, mas confundido me aleje. Y sentado en
el piso, recostado en la pared empecé a sentir que mis venas reventaban por los
latidos tan acelerados de mi corazón, luego empecé a sentir que me quemaba en
un calor desesperante, entonces me dirigí a una pila, pero al intentar mojarme
con el agua, sentía que esta estaba hirviendo, sin encontrar ningún consuelo
intente rezar, pero un rostro infernal apareció frente a mí y me aterrorizo aún
más. Preste un teléfono celular a uno de los compañeros y empecé a llamar a
todos los contactos que encontraba no recuerdo exactamente que diálogos
entablaba, solo tenía una esperanza de que amaneciera y pasara esa locura
infernal. Uno de los contactos que encontré fue alguien que yo conocía y me comprendió,
me aconsejo y por un momento al menos dio algo de paz a mi ser, pero al
terminarse los aproximadamente doscientos minutos de saldo, volví a caer a la
misma desesperación, lo bueno fue que ya ere la una de la mañana y todos los
compañeros habían decidido irse cada uno para su casa, pero yo me quede donde
uno de los amigos por que no me dejaron llegar así a la mía. Solo pude dormir
como dos horas, el demás tiempo me la pase escribiendo en mi teléfono celular
notas para mis papas y todos mis familiares, porque no sabía si al lograr
dormir, amanecería vivo, y si lo hacía tal vez despertaría trastornado.
Bendito sea Dios amanecí un poco
mejor, pero luego de eso por un par de días tuve pensamientos suicidas, pero
uno de esos días me arme de fe y le clame con lágrimas en los ojos de todo
corazón a nuestro Señor Jesús que quería ser libre de todos esos vicios y que
me perdonara. En su infinita misericordia me libero y me mostro su amor.
Pero a partir de eso me empecé a
aislar y encerrar en mi habitación, fue una lucha tremenda y en soledad, porque
temía encontrarme con los compañeros y caer de nuevo, además sentía que toda la
gente me criticaba y se burlaba de mí. El enemigo me atacaba para no permitirme
volver a tener una vida normar, sociable y reintegrarme a mi iglesia.
Poco a poco con la Fortaleza que
Dios me dio, fui siendo capaz de regresar al buen camino, pero yo aún no conseguía
ser feliz, porque vivía cargado de todo el peso de mi pasado, y aun no me había
desahogado de todo y por eso no le daba lugar a Cristo para entrar
definitivamente en mi corazón.
Fue en ese tiempo cuando me
invitaron a asistir a la Fraternidad Internacional de Hombres de Negocios del
Evangelio Completo, pero la primer vez que me invitaron no acepte, la segunda
que me invito otra persona me explico detalladamente de que se trataba y que
era lo que le agradaba de ese movimiento pero tampoco fui aunque en el fondo me
llamo la atención, y la tercera invitación me la hiso la misma persona de la
primer vez yo andaba cerca de donde iba a ser el evento y aunque dude un
poquito acepte al final. Ese primer evento todo lo que sucedió me mantuvo
atento y empezó a tocar mi corazón, a pesar llegaba principalmente con
intenciones de juzgar. Al segundo evento brotaron lágrimas de mis ojos en el
momento del testimonios y en la última oración caí en descanso, en verdad no
encontraba explicación de lo que sucedía en ese movimiento ni lo que estaba
causando en mi interior, pero si comprendía que el poder de Dios se movía en
personas comunes y mi vida estaba siendo tocada fuertemente por nuestro Señor.
Al tercer evento que participe fue
en otro capítulo, y ese día lo montaron jóvenes, fue allí donde me di cuenta
que era un movimiento de bendición y que debía continuar.
Luego de un mes me invitaron asistir
a un Seminario Avanzado de Entrenamiento para Líderes, era el principio del mes
de diciembre del 2013 y decidí ir a ver de qué se trataba, íbamos tres de
Chapas y uno de Rinconcito, uno de los encargados de membresía se fue durante
el trayecto contándonos que se vivía en ese SAEL. La verdad yo iba lleno de
prejuicios, desconfianza y aun con un poco de escepticismo, paso el día viernes
y llego el sábado por la tarde, y aun yo me preguntaba cuál era mi propósito de
estar allí y seguía sin sentir la presencia del señor, porque sentía que era un
error que yo anduviera allí.
La verdad era yo el que se reusaba a
abrir el corazón y a dejar mis mascaras de vanidad y falsedad, pero al llegar
el momento de la promesa del Espíritu Santo, nos pidieron colocarnos en filas,
en ese momento entro una gran ansiedad y nerviosismo en mí, me salí del salón
porque me dieron ganas de ir al inodoro, estando allí caí en la tentación de no
regresar y quedarme en el baño mientras terminaba. Pero una fuerza inexplicable
dentro de mí me empujo a regresar y así lo hice, en ese momento justamente
venia un servidor a llamarme y decirme que ya iba a empezar lo más importante.
Me agregue a la fila siendo el
último, nos pidieron cerrar los ojos e invocar la presencia del Espíritu Santo,
yo no era capaz de abrir mis labios, no encontraba palabras y luchaba contra mi
razón, que llenaba mi mente de preguntas y no daba lugar para dejarme guiar por
la fe. Cuando era capaz de escuchar lo que sucedía a mi alrededor sentía miles
de voces invocando en unidad que se derramara el Espíritu Santo, pero no abrí
mis ojos en ningún momento, luego empecé a pedir el Espíritu Santo también
aunque con muy poca fe, pero poco a poco mis labios fueron comunicándose
espontáneamente con nuestro Señor, empecé a sentir paz y libertad, y aunque aún
no sentía nada sobre natural en mí, empecé a dar gracias a Dios por estar
derramando su Espíritu Santo, fue en esos momentos que empecé a sentir un fuego
que entro primeramente por mis manos y empezó a circular por todo mi cuerpo, lo
extraño fue que no era un fuego que me quemara, sino al contrario era sanador y
liberador. Sentía que estaba purificando cada parte de mi ser, llego un
servidor que puso sus manos sobre mi cabeza y pronunciaba palabras que
describían mi vida y que rompían ataduras en mí. Fue en ese momento en que
oraciones con poder empezaron a salir
desde mi interior, rompiendo ataduras, rencores, temores. Luego empecé a
agradecerle por todo lo que estaba haciendo en mi vida y reconocer que durante
toda mi vida me ha acompañado, salvado de la muerte en muchas ocasiones. Le
alababa a toda voz y glorificaba su Santo Nombre, algo que jamás había hecho,
era capaz de sentir como su amor me cubría totalmente. Luego inicie a pedirle
derramara sus dones sobre mí, según fuera su voluntad, una de las primeras
situaciones en sucederme en esos momentos fue, sentir un gran gozo que me hacia
reír sin parar, esto luego de haber estado derramando lagrimas sanadoras, y
después empecé a exclamarle que me llevara a donde me necesitara que yo le
quería servir de todo corazón pero que me diera la fortaleza y el valor, luego
algo me hiso poner atención a lo que sucedía a mi alrededor (sin abrir los
ojos) y empecé a escuchar a alguien hablar en una lengua extraña, fui capaz de
interpretar los sentimientos que esa persona expresaba y eso me impacto, luego
yo intente a comunicarme en lenguas, pidiéndole al señor que me permitiera ese
don si era su voluntad y mi lengua se desato de una forma inexplicable y empecé
a pronunciar sin parar palabras en alabanza que yo no encendía, pero al razonar
dentro de mí que no tenía sentido lo que pronunciaba mi lengua se detuvo. Luego tuve una especie de revelación en la que
se me mostraba que hace dos días había soñado que alguien tenía una fuerte
enfermedad y que le imponía manos, abrí mis ojos y algo me empujó hacia una
persona, empecé a orar por el con una autorizada que no es característica de mi
persona, y declare que no en mi tiempo iba a ser sana, sino en el tiempo del
Señor y que al suceder el daría testimonio de lo sucedido.
Luego termino el momento de la
promesa, todos nos reunimos para dar gracias al Señor por todo lo que había
realizado y cantamos alabanzas, volví por decirlo así, a la normalidad, pero el
gozo dentro de mí no paro. Al día
siguiente en el desayuno algunos dieron testimonio de lo vivido, y al almuerzo
otra parte y allí exprese como llegue y parte de lo que había vivido.
Otro momento igualmente de especial
fue cuando regresamos a la sede de la FIHNEC y nuestras familias estaban
esperándonos con lágrimas en los ojos nos abrazamos fuertemente, y di gracias a
Dios por sus vidas, reconociendo que son una bendición para mi vida.
Apartar de entonces mi relación con
Papá Dios ha sido distinto, no he dejado de sentirlo muy dentro de mi corazón y
ya no tengo temor de hablar con Él, sé que siempre me escucha y que mi vida ha
restaurado, que está cumpliéndose su propósito para mi vida. Ciertamente he
tenido pruebas de fe, pero me han ayudado para acercarme más a mi Dios,
conocerle y confiar más en El, aumentando mi fortaleza en su presencia. Paso a
paso me ha permitido desechar de mi vida todo lo que me destruía y me va dando
discernimiento para diferenciar y escoger el bien. Busco siempre hacer todo con
y por amor, como Jesucristo nos ha enseñado.
Sé que cielo y tierra pasara, pero
su palabra no pasara, también sé que de mí y de todas las personas depende que
venga su reino a nuestras vidas. Sé que mis palabras y oraciones tienen poder
si me dejo guiar por su Santo Espíritu. Sé que nadie ni nada le pueden sacar de
mi corazón.
NO HAY NADA YA DE ESTE MUNDO QUE
ANCIE, NI NECESITE EXPERIMENTAR. MI UNICO Y MAS GRANDE ANHELO ES ACERCARME MAS
A JESUCRISTO Y SERVIRLE, AMARLE CON TODO MISER, SEGUIR SUS EJEMPLOS.
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