sábado, 2 de agosto de 2014

TEST1M0N1O



            TESTIMONIO
Soy el primero de 3 hijos que tuvieron mis padres, a quienes hoy en día hago todo lo posible por honrar.
Cuando llegue a FIHNEC, yo creía que no tenía necesidad de ingresar allí, pensaba que estaba bien por no tener vicios, pero pronto me di cuenta que estaba enfrascado en mi habitación gran parte del tiempo, con una existencia vacía.
Para aclarar que me llevo a ese estado retratare parte de mi historia.
Tuve una infancia agradable, en la cual la atención de mis padres giro en torno a mi hasta mis cinco años de edad que fue cuando nació mi primer hermano, en ese entonces acabábamos de irnos a vivir a la capital, mi papa trabajaba de colocar techos con una grúa y mi mama en una panadería, pero por el hecho que la familia iba a crecer y la habitación era muy reducida, además de que me empecé a enfermar y el doctor dijo que era el ambiente de la capital que me afectaba, regresamos a Nueva Santa Rosa.
Estas situaciones de vivir haya hicieron que yo cuando entre a la escuela era tímido, poco sociable, no me gustaba estudiar y mi mama me mandaba a como diera lugar, recuerdo que solo me gustaba ver televisión y a eso si madrugaba.
Empecé a sufrir de anemia y en tercero primaria cuando tenía nueve años mis padres se preocuparon porque ya me había puesto demasiado pálido del rostro, delgado y de ánimo desganado, me llevaron a realizar un examen de sangre y los resultados dieron punto de Leucemia (cáncer en la sangre) enfermedad difícil de curar con tratamientos muy difíciles y caros (quimioterapias) y que a veces el paciente no soporta. Yo no entendía muy bien lo que sucedía, pero si percibía la tristeza y preocupación de mis padres que no encontraban esperanzas, pero justamente vino un tío de la capital que pertenecía a un ministerio de oración e intercesión, llego a la casa, entro en una habitación con migo, me pidió cerrara mis ojos, puso su mano sobre mi cabeza y empezó a orar con fe, sentí de pronto que el tiempo se detuvo y empecé a  sentir algo agradable, que recorría mi interior y empecé a llorar, pero eran lágrimas de paz y consolación. Al terminar la oración me sentía distinta, una sensación de libertad y paz profunda, al salir mis papas afueran orando, con lágrimas en los ojos y nos abrazamos fuertemente. Al día siguiente fuimos donde a un hospital, para hacerme otra prueba de sangre (esta seria ya la cuarta prueba de sangre con distinto medico) y milagrosamente me había sanado. 
Desde entonces se por fe, que cuando alguien impone manos en el nombre de Jesucristo pueden suceder milagros.
Luego de eso mi vida siguió normal, o quizá mejor pues la valore más.
Fue hasta en segundo básico a mis catorce años, cuando con un tío empecé a salir a otros lugares, a ver que caía decíamos, íbamos principalmente al Rodeo, que porque allí habían mujeres bonitas y era fácil conseguir novia. En ese entonces empecé a consumir bebidas alcohólicas, y también nos andábamos con otros jóvenes que después me entere que eran una pandilla que le llamaban los escorpiones (algunos de ellos hace poco fueron asesinados y ruego a Dios por sus almas). Empecé a causar desvelo a mis papas llegando horas de la mañana a mi casa, allí empecé a conocer otra cara de la vida, y mi rendimiento estudiantil bajo considerablemente, también se hiso distante la relación con mis padres. Tuve amores de un rato y perdí la timidez que me caracterizaba, lo único era que necesitaba tabaco y alcohol para sentirme valiente. Luego me engace de una muchacha con la que tuve un noviazgo de cuatro meses, pero por andar en parrandas y alcohol la perdí.
A raíz de eso empecé a consumir alrededor de una cajetilla de cigarros diaria y a beber aún más, se me hacía más fácil salir a cualquier parte de callejero porque utilizada una motocicleta Suzuki.
En ese entonces también entre a estudiar Bachillerato en Computación en un colegio Católico, pero nada me importaba ya, llegaba tarde, a veces me escapaba, no entregaba tareas y poco a poco empecé a envolverme en la música rock, cada vez más pesado.
El rock se volvió mi identidad, copiando de allí el estilo de vida y apariencia, caí en una dependencia de la música metal, cuando podía a todo volumen robando la paz en mi casa.
Cada vez le abría mas las puertas al mal en mi vida, pues un día mientras nos embriagábamos con los compañeros, llego alguien y saco marihuana. Yo andando bajo la debilidad de voluntad que causa el alcohol, no dude en consumirla. Y eso que era de los que antes decían que jamás iban a probar esas drogas.
Luego de eso el engaño que me hizo el enemigo fue creer dentro de mí que no me había causado ningún efecto, eso provoco que cada vez la consumiera en mayor cantidad. Según yo había encontrado algo maravilloso, que me hacía formar un mundo de fantasías según mi antojo y alejado cada vez más de la realidad, sin conciencia del daño que le estaba haciendo a mi vida y a mi familia. Fue sorprendente para mí darme cuenta de tantos jóvenes que la consumían desde hace ya tanto tiempo.
Al pasar poco más de un año de consumir tanto esa droga como el tabaco y el alcohol, llego un día en que exagere mi ingesta de todas estas drogas en una noche del mes de septiembre, ahora que entiendo que dentro de mi yo pedía morir, y fue así como tuve una experiencia infernal a causa de una intoxicación, esa noche tuve la experiencia más desagradable y dolorosa que he tenido y que no se la deseo a nadie. Luego de haber consumido hasta saciarme, me aleje del grupo y empecé a escuchar música heavy metal, en poco tiempo me transporte a otra dimensión a causa de mis alucinaciones, en las que me empecé a sentir liviano, dodo dentro de la casa en que nos encontraban dejo de ser estático, perdí el control de mis pensamientos y desapareció mi memoria, no recordaba quien era yo ni reconocía a los demás, yo les pedía que me dijesen quien era yo, ellos pensando que solo estaba bromeando se inventaban nombres, mas confundido me aleje. Y sentado en el piso, recostado en la pared empecé a sentir que mis venas reventaban por los latidos tan acelerados de mi corazón, luego empecé a sentir que me quemaba en un calor desesperante, entonces me dirigí a una pila, pero al intentar mojarme con el agua, sentía que esta estaba hirviendo, sin encontrar ningún consuelo intente rezar, pero un rostro infernal apareció frente a mí y me aterrorizo aún más. Preste un teléfono celular a uno de los compañeros y empecé a llamar a todos los contactos que encontraba no recuerdo exactamente que diálogos entablaba, solo tenía una esperanza de que amaneciera y pasara esa locura infernal. Uno de los contactos que encontré fue alguien que yo conocía y me comprendió, me aconsejo y por un momento al menos dio algo de paz a mi ser, pero al terminarse los aproximadamente doscientos minutos de saldo, volví a caer a la misma desesperación, lo bueno fue que ya ere la una de la mañana y todos los compañeros habían decidido irse cada uno para su casa, pero yo me quede donde uno de los amigos por que no me dejaron llegar así a la mía. Solo pude dormir como dos horas, el demás tiempo me la pase escribiendo en mi teléfono celular notas para mis papas y todos mis familiares, porque no sabía si al lograr dormir, amanecería vivo, y si lo hacía tal vez despertaría trastornado.
Bendito sea Dios amanecí un poco mejor, pero luego de eso por un par de días tuve pensamientos suicidas, pero uno de esos días me arme de fe y le clame con lágrimas en los ojos de todo corazón a nuestro Señor Jesús que quería ser libre de todos esos vicios y que me perdonara. En su infinita misericordia me libero y me mostro su amor.
Pero a partir de eso me empecé a aislar y encerrar en mi habitación, fue una lucha tremenda y en soledad, porque temía encontrarme con los compañeros y caer de nuevo, además sentía que toda la gente me criticaba y se burlaba de mí. El enemigo me atacaba para no permitirme volver a tener una vida normar, sociable y reintegrarme a mi iglesia.
Poco a poco con la Fortaleza que Dios me dio, fui siendo capaz de regresar al buen camino, pero yo aún no conseguía ser feliz, porque vivía cargado de todo el peso de mi pasado, y aun no me había desahogado de todo y por eso no le daba lugar a Cristo para entrar definitivamente en mi corazón.
Fue en ese tiempo cuando me invitaron a asistir a la Fraternidad Internacional de Hombres de Negocios del Evangelio Completo, pero la primer vez que me invitaron no acepte, la segunda que me invito otra persona me explico detalladamente de que se trataba y que era lo que le agradaba de ese movimiento pero tampoco fui aunque en el fondo me llamo la atención, y la tercera invitación me la hiso la misma persona de la primer vez yo andaba cerca de donde iba a ser el evento y aunque dude un poquito acepte al final. Ese primer evento todo lo que sucedió me mantuvo atento y empezó a tocar mi corazón, a pesar llegaba principalmente con intenciones de juzgar. Al segundo evento brotaron lágrimas de mis ojos en el momento del testimonios y en la última oración caí en descanso, en verdad no encontraba explicación de lo que sucedía en ese movimiento ni lo que estaba causando en mi interior, pero si comprendía que el poder de Dios se movía en personas comunes y mi vida estaba siendo tocada fuertemente por nuestro Señor.
Al tercer evento que participe fue en otro capítulo, y ese día lo montaron jóvenes, fue allí donde me di cuenta que era un movimiento de bendición y que debía continuar.
Luego de un mes me invitaron asistir a un Seminario Avanzado de Entrenamiento para Líderes, era el principio del mes de diciembre del 2013 y decidí ir a ver de qué se trataba, íbamos tres de Chapas y uno de Rinconcito, uno de los encargados de membresía se fue durante el trayecto contándonos que se vivía en ese SAEL. La verdad yo iba lleno de prejuicios, desconfianza y aun con un poco de escepticismo, paso el día viernes y llego el sábado por la tarde, y aun yo me preguntaba cuál era mi propósito de estar allí y seguía sin sentir la presencia del señor, porque sentía que era un error que yo anduviera allí.
La verdad era yo el que se reusaba a abrir el corazón y a dejar mis mascaras de vanidad y falsedad, pero al llegar el momento de la promesa del Espíritu Santo, nos pidieron colocarnos en filas, en ese momento entro una gran ansiedad y nerviosismo en mí, me salí del salón porque me dieron ganas de ir al inodoro, estando allí caí en la tentación de no regresar y quedarme en el baño mientras terminaba. Pero una fuerza inexplicable dentro de mí me empujo a regresar y así lo hice, en ese momento justamente venia un servidor a llamarme y decirme que ya iba a empezar lo más importante.
Me agregue a la fila siendo el último, nos pidieron cerrar los ojos e invocar la presencia del Espíritu Santo, yo no era capaz de abrir mis labios, no encontraba palabras y luchaba contra mi razón, que llenaba mi mente de preguntas y no daba lugar para dejarme guiar por la fe. Cuando era capaz de escuchar lo que sucedía a mi alrededor sentía miles de voces invocando en unidad que se derramara el Espíritu Santo, pero no abrí mis ojos en ningún momento, luego empecé a pedir el Espíritu Santo también aunque con muy poca fe, pero poco a poco mis labios fueron comunicándose espontáneamente con nuestro Señor, empecé a sentir paz y libertad, y aunque aún no sentía nada sobre natural en mí, empecé a dar gracias a Dios por estar derramando su Espíritu Santo, fue en esos momentos que empecé a sentir un fuego que entro primeramente por mis manos y empezó a circular por todo mi cuerpo, lo extraño fue que no era un fuego que me quemara, sino al contrario era sanador y liberador. Sentía que estaba purificando cada parte de mi ser, llego un servidor que puso sus manos sobre mi cabeza y pronunciaba palabras que describían mi vida y que rompían ataduras en mí. Fue en ese momento en que oraciones  con poder empezaron a salir desde mi interior, rompiendo ataduras, rencores, temores. Luego empecé a agradecerle por todo lo que estaba haciendo en mi vida y reconocer que durante toda mi vida me ha acompañado, salvado de la muerte en muchas ocasiones. Le alababa a toda voz y glorificaba su Santo Nombre, algo que jamás había hecho, era capaz de sentir como su amor me cubría totalmente. Luego inicie a pedirle derramara sus dones sobre mí, según fuera su voluntad, una de las primeras situaciones en sucederme en esos momentos fue, sentir un gran gozo que me hacia reír sin parar, esto luego de haber estado derramando lagrimas sanadoras, y después empecé a exclamarle que me llevara a donde me necesitara que yo le quería servir de todo corazón pero que me diera la fortaleza y el valor, luego algo me hiso poner atención a lo que sucedía a mi alrededor (sin abrir los ojos) y empecé a escuchar a alguien hablar en una lengua extraña, fui capaz de interpretar los sentimientos que esa persona expresaba y eso me impacto, luego yo intente a comunicarme en lenguas, pidiéndole al señor que me permitiera ese don si era su voluntad y mi lengua se desato de una forma inexplicable y empecé a pronunciar sin parar palabras en alabanza que yo no encendía, pero al razonar dentro de mí que no tenía sentido lo que pronunciaba mi lengua se detuvo.  Luego tuve una especie de revelación en la que se me mostraba que hace dos días había soñado que alguien tenía una fuerte enfermedad y que le imponía manos, abrí mis ojos y algo me empujó hacia una persona, empecé a orar por el con una autorizada que no es característica de mi persona, y declare que no en mi tiempo iba a ser sana, sino en el tiempo del Señor y que al suceder el daría testimonio de lo sucedido.
Luego termino el momento de la promesa, todos nos reunimos para dar gracias al Señor por todo lo que había realizado y cantamos alabanzas, volví por decirlo así, a la normalidad, pero el gozo dentro de mí no paro.  Al día siguiente en el desayuno algunos dieron testimonio de lo vivido, y al almuerzo otra parte y allí exprese como llegue y parte de lo que había vivido.
Otro momento igualmente de especial fue cuando regresamos a la sede de la FIHNEC y nuestras familias estaban esperándonos con lágrimas en los ojos nos abrazamos fuertemente, y di gracias a Dios por sus vidas, reconociendo que son una bendición para mi vida.
Apartar de entonces mi relación con Papá Dios ha sido distinto, no he dejado de sentirlo muy dentro de mi corazón y ya no tengo temor de hablar con Él, sé que siempre me escucha y que mi vida ha restaurado, que está cumpliéndose su propósito para mi vida. Ciertamente he tenido pruebas de fe, pero me han ayudado para acercarme más a mi Dios, conocerle y confiar más en El, aumentando mi fortaleza en su presencia. Paso a paso me ha permitido desechar de mi vida todo lo que me destruía y me va dando discernimiento para diferenciar y escoger el bien. Busco siempre hacer todo con y por amor, como Jesucristo nos ha enseñado.
Sé que cielo y tierra pasara, pero su palabra no pasara, también sé que de mí y de todas las personas depende que venga su reino a nuestras vidas. Sé que mis palabras y oraciones tienen poder si me dejo guiar por su Santo Espíritu. Sé que nadie ni nada le pueden sacar de mi corazón.


NO HAY NADA YA DE ESTE MUNDO QUE ANCIE, NI NECESITE EXPERIMENTAR. MI UNICO Y MAS GRANDE ANHELO ES ACERCARME MAS A JESUCRISTO Y SERVIRLE, AMARLE CON TODO MISER, SEGUIR SUS EJEMPLOS.

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